Cooperativa de Trabajo Soho: “Acá somos todos iguales”

En la lucha
Cooperativa de Trabajo Soho: “Acá somos todos iguales”
Texto: Nicolás Rosales | Fotos: Jorge Sebastián Noro

Soho quebró en abril de 2014 y desde mayo, los 28 integrantes de la cooperativa comenzaron a capacitarse y a armar los procesos productivos. Hoy en día continúan produciendo y ahora también tienen un local de venta de ropa. El cartel, en la puerta de la misma, resume mucho de su historia: “Cooperativa de Trabajo Soho, libre de trabajo esclavo”.

Es también sabido que son acompañados por la Fundación Alameda. Los trabajadores comenzaron su  camino de lucha en el año 2007, cuando hicieron la primera denuncia por trabajo esclavo. Su antiguo dueño, Nelson Sánchez Anterino, fue señalado por reducir a sus empleados a condiciones de trabajo esclavo. Esta acusación derivó en un histórico primer llamado a indagatoria a empresarios esclavistas, con una gran repercusión mediática. Luego, siguieron las denuncias por contrabando de autos, vínculos con el narco-prostíbulo Black, estafas, evasión de impuestos y lavado de dinero a través de la cueva Propyme. La lucha continuó y la resistencia de los trabajadores también.  A partir de 2012, comenzaron a denunciar el vaciamiento de la firma, lo que provocó dos ocupaciones. La patronal se presentó entonces en concurso de acreedores. Y luego de tres años de defender los puestos de trabajo, evitar el vaciamiento y denunciar el entramado mafioso, los trabajadores dieron continuidad a sus puestos de trabajo bajo la actual forma de cooperativa. Corpus Periodismo Social, se acercó a  Díaz Colodrero 3562 para hablar con sus protagonistas.

Al llegar al lugar nos recibió Ezequiel, a través del portero eléctrico nos dijo: “aguanten un cachito, ya salgo. Justo estoy muy ocupado, tengo que ocuparme de otras tareas, pero van a poder hablar con Karina”. Nos recibieron amablemente y con muy buena deposición para charlar, para mostramos el lugar. Karina dejó de hacer sus labores en el taller para darnos la nota. Al ingresar al sector productivo nos llamó la atención un largo pasillo conformado por altos estantes vacíos, algunos cubiertos de polvo, es que allí se colocaba la producción indumentaria cuando funcionaba con el anterior dueño nos contó Karina. Una cumbia se dejaba escuchar en un clima de trabajo relajado.

Corpus Periodismo Social: ¿Qué pasó con el dueño anterior?

Karina: El dueño anterior empezó a liberar cheques sin fondo. De a poco se fue llevando las cosas y nosotros veíamos, que se llevaba mercaderías máquinas. A nosotros no llamó la atención y empezamos con las denuncias. El a veces nos pagaba el sueldo y veces no, entonces nosotros tomamos la fábrica dos veces. Esto fue hace como cuatro años mas o menos. Y bueno, de a poco se empezó a ir, toda la gente venía acá a reclamar desde  otros talleres que el dueño tenía. Estuvimos tres años acá sin trabajar. Éramos un grupo que estamos con los delegados, porque él hizo que mucha gente renuncie y vendió la marca u otro tipo. Y les dijo que si renunciaban acá iban a trabajar al otro lugar. Trabajaron por dos o tres meses y los dejaron sin antigüedad, sin trabajo, sin nada. Nosotros nos quedamos acá y seguimos trabajando. Un día el dueño vino con un camión, el 24 de Abril del año pasado. Los vecinos siempre nos ayudaron y nos avisaron que se estaban llevando cosas.  Eso ya era lo último porque se había llevado casi todo, eso fue un jueves y el viernes decidimos quedarnos hasta el día de hoy. Hacemos las guardias, a la noche nos quedamos dos o tres compañeros acá adentro porque no podemos descuidar del lugar. Intentaron desalojarnos dos veces, así que está todo en proceso todavía. El cerró todos los locales, y quedó debiendo mucha plata, de los shoppings, del grupo IRSA. Ellos vinieron para acá con un grupo de abogados, con la policía, nos quisieron sacar, que abramos la puerta, querían entrar. Nosotros no abrimos, no dejamos que entren. Porque si nos vamos de acá nos quedamos sin trabajo. Así que estamos siempre con cuidado. Hoy quedamos 28 trabajadores, antes éramos 84, en realidad muchos más, sin contar los de los locales, ellos se quedaron todos sin trabajo, sin nada.

Defendemos El trabajo digno. Poder trabajar y tener lo que cada familia quiere: salir con tus hijos, ir al cine, vacaciones, venir acá trabajar con tus compañeros, que son todos lo mismo, ninguno es más que nadie, acá todos somos todos iguales

CPS: ¿Cómo vivieron el proceso de ser una empresa a una “recuperada autogestionada por sus trabajadores”?

K: Fue difícil, a los tumbos, equivocándonos, aprendiendo de a poco, organizándonos. Es difícil porque no teníamos sueldo al principio. El dueño anterior siempre respetó eso, nos pagó hasta último momento, eso fue los que nos tenía medios condicionados para no echarlo antes. Ahora no tenemos aquel sueldo, tenemos que trabajar mucho más pero con perspectivas de salir adelante. Cada uno de los compañeros cumple diferentes funciones. Abrimos un local de ropa en Morón, acá acondicionamos otro. Estamos vendiendo con la marca Soho. Vamos de a poco, con perspectivas de estar mejor.

CPS: ¿Qué significa para ustedes trabajar sin patrón?

K: Lo mejor. Aunque cuesta mucho, hablamos todo por asamblea, decidimos entre todos.

CPS: ¿Cuáles son los valores que defienden?

K: El trabajo digno. Poder trabajar y tener lo que cada familia quiere: salir con tus hijos, ir al cine, vacaciones, venir acá trabajar con tus compañeros, que son todos lo mismo, ninguno es más que nadie, acá todos somos todos iguales. Eso está bueno.

CPS: ¿Cuáles son sus expectativas?

K: Queremos lograr trabajar bien, dignamente. Que la sociedad sepa que se puede trabajar sin patrón que se lleve toda la plata, y sin trabajar oprimido, sabiendo que de un día para otro se va o te paga cuando quiere, que haga lo que se le cante. Estamos trabajando bien, esto hace una año que funciona así, por ahí falta un poco más de organización. Para nosotros es todo nuevo, acá ninguno es empresario, somos todos trabajadores, estamos aprendiendo un montón de cosas. Así que hicimos cursos, vinieron del INTI, nos donaron máquinas. Estamos en proceso de crecer, desde el Estado Nacional recibimos ayuda para el comedor que tenemos, eso está bastante bien porque la comida está muy cara.  Estamos a la espera de otros subsidios que están en proceso. Estamos con el fondo de desempleo. Tenemos expectativas de abrir locales en otros lugares.

CPS: ¿Por qué decidieron resistir?

K: Porque apostamos a seguir adelante, sin patrón. Todo nos costó mucho. El dueño siempre fue una mala persona.  Ahora estamos mejor. Actualmente estamos haciendo camperas, remeras, jeans, buzos, sweaters.  También empezamos con un Bachillerato para adultos, son 12 profesores, hay talleres como taekuondo, es todos para los vecinos, para que nos apoyen y para que también sean parte de esto. Ellos siempre nos apoyaron. Al principio fuimos resistidos. Ahora somos aceptados en el barrio. A veces me siento cansada, pero a la vez contenta. Si no nos quedábamos acá adentro nos quedábamos sin trabajo.