Así vimos Las Formas de Nacer

Así vimos Las Formas de Nacer
Texto: Milena Borgognone + Carlos Noro

Los invitamos a recorrer dos visiones del documental que nos mostró, entre otras cosas, las diversas y complejas maneras de venir a la vida en el mundo en que vivimos. A mirarlo para entender lo que realmente pasa.

Formas de Nacer, Derecho a decidir por Milena Borgognone*

“Para cambiar el mundo hay que cambiar la forma de nacer”. Con esta frase del obstetra francés Michel Odent se inicia un diálogo y una reflexión que se irá complejizando con cada escena, con cada relato en imágenes. Esas imágenes, esos relatos, toman su semblante de dos historias que son el hilo que tejen la trama del documental.

Una de ellas es la historia de Paula Pisak, oriunda de la localidad de Jardín América, provincia de Misiones, sobreviviente de violencia obstétrica. Paula, tras una intervención de mala praxis durante el parto- que relata como invasiva e inexplicable- habiendo tenido un embarazo sin complicación alguna, resultó gravemente discapacitada en la audición y en algunas funciones motrices. Su historia tomó otro rumbo cuando junto a o su madre Delia, a raíz de que ello aconteciera, comenzaron a realizar marchas en Jardín América, para visibilizar y denunciar lo ocurrido, haciéndose eco, organizándose  y contactándose con otras mujeres víctimas de dicha violencia, tanto de allí como de otros puntos del país.

Entonces, las imágenes nos llevan a otros relatos que se alzaron y agenciaron un espacio propio de debate en el 29º Encuentro Nacional de Mujeres, realizado en Salta en octubre de 2014, donde por primera vez en la historia de los Encuentros se realizó un taller sobre violencia obstétrica.

Allí las voces dialogan sobre lo que el relato de Paula y de otras víctimas pone de relieve: las aristas de un paradigma médico hegemónico y patriarcal que entiende el estado del embarazo y el proceso de parto no como un estado biológico sino patológico; voces empoderadas que cuestionan las prácticas que son parte de una violencia institucionalizada respecto del embarazo y el alumbramiento, por nombrar algunas de ellas: la realización del parto en forma horizontal y no de forma vertical o en cuclillas cuando existen los medios para hacerlo, la alteración del proceso fisiológico natural del parto con  diferentes métodos de aceleración, las prácticas de cesárea compulsivas.

Voces de mujeres que definen acorde a la ley de Parto Humanizado Nº 25.929 - que aún no está reglamentada y exigen se reglamente-  y a la ley de Protección Integral a las Mujeres Nº 26.485, a la violencia obstétrica como una de las formas de las violencias de género.

La otra de las historias de la trama es la de Irasema, una joven madre, primeriza, mendocina que reside en la provincia de Misiones, en la búsqueda de una forma de parir más respetuosa, humana y consciente.

La historia de Irasema nos habla de la profundidad y la intimidad de la experiencia del alumbramiento. Pero también, como la de Paula aunque de otro modo, invita a la reflexión sobre la dimensión política de las formas de nacer, dónde está en juego tanto la elección de ser madre, como el modo en que queremos que ello acontezca. 

El documental logra no sólo visibilizar la violencia obstétrica institucionalizada, sino también transmitir que la potencia del acontecimiento de nacer de otra forma se entrama al empoderamiento de las mujeres respecto del derecho a decidir sobre sus propios cuerpos.

*Psicóloga Feminista

Nunca más por Carlos Noro

Entender Las Formas de Nacer: historia de mujeres por el parto respetado es comprender los límites, siempre silenciados, de la violencia institucional. Esa violencia que se enmascara a través de la burocracia, de la desidia y de los modelos institucionalizados es tan cruda como real. En el film tiene un rostro concreto: la historia de Paula Pizak una “sobreviviente de la violencia obstétrica” (así se autodefine promediando el film) que, entre otras cosas, quedó con una discapacidad de por vida. Desde la historia de Paula y de su lucha por dar a conocer su verdad, el documental comienza desarrollar un ritmo narrativo en donde los testimonios ayudan a reconstruir las aristas de un tema tan intenso como complejo. Así, cada escena parece colaborar para poner en juego con crudeza los imaginarios que tenemos frente al tema: algún médico tratando de disolver una protesta  y pateando una pelota llena de burocracia (“la culpa no la tenemos nosotros, no somos jueces”), un interesantísimo registro de la manera que un grupo de mujeres trató el tema en el Encuentro de Mujeres de Salta en donde la tensión con lo institucional se hace evidente (“Los hospitales deben ser espacios donde se nos respete. Son la única opción para algunas de nosotras”) y finalmente la necesidad imperiosa de que circule la información que ayude a empoderar a la mujer y tomar decisiones verdaderamente propias frente al tema.

Paralelamente a esta violencia real y simbólica que convierte a la mujer y a sus hijxs en víctimas, circula la esperanza. Si dijimos que Paula es la conmovedora cara y la voz de ese sufrimiento, la hermosa panza de Irasema que da inicio al documental con cinco meses, es la conmovedora cara y voz de la ilusión y el anhelo por parir con consciencia. Su sonrisa y especialmente su charla con Paula, una Doula con la que decide parir en su propio hogar, son el contraste perfecto entre la tensión de lo institucional y de lo personal. Ahí hay vida. En el otro espacio sobrevivir es una cuestión tan azarosa como la actitud de cada médico frente a la instancia de nacer.

El resto del documental intenta transformar en dialéctica estas dos situaciones. Se ven imágenes fijas de mujeres y varones pariendo, silencios, imágenes de la naturaleza, un niñx pateando la panza de Irasema y anunciando su venida; hasta llegar a la conclusión de Paula que parece ser el leit motiv del film “debemos cambiar la forma de nacer, el punto cero es el momento de impronta más fuerte para nosotros”. Leyes para hacer respetar y preguntas que quedan rondando. La sensación final es que después de ver este documental uno no puede quedar ajeno. Nunca más.